miércoles, 22 de octubre de 2014

Adan y Eva o mi amor por un beemeuve

Resulta que anoche se estrenó un programa que va de cuatro zagales -dos machos y dos hembras por aquello de la paridad- con un nivel cultural que deja al hijo de la Pantoja colocao directamente como catedrático universitario de alto caché. Qué nivel, Maribel.

Una de las chavalas no es tonta y tiene las ideas muy claras de lo que quiere y que no es otra cosa que un nene guaperas, si bien, lo más importante, es que el pimpollo tenga un beemeuve, un Mercedes o un Audi, o los tres a ser posible, y pasta por castigo. Eso si, la guita es para hacerse la manicura, comprar caviar y vestir de alta costura porque a la muchacha no le gustan ni los museos ni el arte. Además, yo creo que esta chavala tenía más ganas de buga que de encontrar a su media naranja. Qué arte de chiquilla, tú.

La otra zagala, se auto define como una belleza, guapa guapa, pequeñita, pero más apaña y guapa guapa que las pesetas rubias. Se lo dice ella misma y toda su chiquipanda. Vamos que es un partidazo y está divina de la muerte. Por cierto, la chiquilla se dedica a maquillar cadáveres (que es una profesión como otra cualquiera, ojo) porque dice que cada vez se muere más peña y aquí hay futuro. Ah, también destacó que después del curro, se da una duchita para quitarse la “peste a muerto” y ya está, ya se puede ir de pinchos a vivir la vida. Por cierto, que la princesita de cuento no sabía el significado de “polivalente” ni qué coño es el Manzanares. Ea, ahí queda eso.

En la parte de los machos, hay un muchacho de Córdoba que se ve que se cuida tela, que curra cuando puede de camarero y que le dedica unas cuantas horas al gym al día, algo que está muy bien. Ya sabes “mens sana in corpore sano”. Además va todo depilaito, que los pelúos ya no les gustamos a las muchachas de hoy. Por lo que se pudo ver, el chaval está bien servio de lo suyo y por eso se define así mismo como un golfo.

El otro macho es de Madrid, si de la capital, una ciudad que no hay que olvidar que está en mitad del campo, como todas. A este, que se confiesa niño mimao, parace ser que si le va lo de la cultura. De hecho, lleva varias obras de arte tatuadas. Además es un partidazo porque su papá tiene un concesionario de coches de alta gama que hace que se le pongan los ojos saltones a una de las nenas que decía que ella en la primera noche con un chico ná de ná, de no ser, claro, que el papa del muchacho (esta vez sin acento) venda beemeuves, Mercedes o Audis de alto copín y que el chaval, que aunque sea de belleza distraída, tenga un cuerpo trabajao a base de bien y una buena minda pa la mirinda, por qué no decirlo.

Conste que no me escandaliza el hecho de que el cuarteto se pasee en bolas por la playa. Yo nací en pelotas, me ducho en pelotas con gente que, en pelotas, se ducha después del partido de Pádel de los jueves, incluso me baño en playas donde el personal va en pelotas aunque haya medusas. Esa no es la cuestión.

Personalmente creo que el que los concursantes se paseen en pelota picá por la isla son un cebo, un reclamo facilón para la audiencia y nada más. El programa no aporta nada nuevo, más de lo mismo. Un mojón de programa, vamos. Lo que habría que plantearse es donde esta la línea que marca la frontera de lo que haya que emitir o no en televisión.


En fin. Tendrá que ser así

martes, 31 de julio de 2012

Dejaos de pollas, vayamos a pollas

Tengo dos opciones. O hago de tripas corazón y me descojono, a pesar de la que está cayendo, o me agarro un cabreo monumental del quince y empiezo a despotricar sin conocimiento. Vamos, como todo hijo de vecino ante lo que estamos viendo y viviendo en este desbocado país.


Los españolitos de a pié estamos hasta las mismísimas narices de que estos de lo público –me refiero con estos de lo público, a nuestros políticos, que conste en acta-  anden todo el día echando balones fuera bajo el lema “yo no he sido, la culpa es tuya” mientras que a los ciudadanos nos machacan con afilada tijera de los recortes. No saben, no quieren saber, o simplemente se hacen los suecos mirando hacia otro lado mientras que el personal hace cuentas para ir tirando ante la vida. Ellos, estos de lo público, no entienden que ya no podemos más y que tienen que dejar de castigar siempre al mismo bolsillo, y si lo entienden, se lo pasan por el arco del triunfo. Son incapaces de auto amputarse ninguno de sus miembros. Saben que es doloroso. Por eso nos amputan a los demás sin anestesia alguna.

Se culpan los unos a los otros de los recortes, cuando los partidos mayoritarios de este país, es decir, PP y PSOE los han aplicado y, de hecho, lo siguen haciendo, un día si y otro también. Tal vez la Merkel, que parece que manda más que todos ellos juntos en nuestra piel de toro, debería decirles que ya está bien de castigar al trabajador y que es el momento de meter la tijera en el número insostenible a todas luces de políticos que mantenemos con nuestro trabajo todos los españoles.

Es la hora de coger el toro por los cuernos y acabar con el excedente de cargos políticos. Porque si algo sobra en España no son funcionarios precisamente, sino políticos. Bueno, políticos y sus apadrinados enchufes.

Como tituló en uno de sus últimos libros nuestro paisano y compañero redactor jefe de Ideal Granada, Andrés Cárdenas, dejaos de pollas, vayamos a pollas. No tengáis tanta cara y ajustaros el cinturón también vosotros de una vez por todas. Por cierto. Vuestros enchufados deberían de ir cayendo en la cuenta de que no son funcionarios de carrera. Que son solo eso, enchufados con padrino y que más tarde o más temprano se les acabará el cuento. Como a vosotros. Es lo que hay.

Tendrá que ser así

lunes, 14 de mayo de 2012

¡Coño, un tío regando!

Estarán conmigo en que lo del Sistema Tranviario de Jaén -que así es como se llama en realidad el trenecito de los 100 millones de euros en cuestión- es un cúmulo de despropósitos digno de juzgado de guardia.

Manda narices que con la que nos está cayendo encima y lo que aun está por caer, esta inversión millonaria siga anclada en el baúl de los recuerdos de Karina deteriorándose día a día por la incompetencia de las administraciones que, tienen que dejarse de gilipolleces y buscarle una solución inmediata, que no está la cosa como para seguir cabreando al personal que ve como se hoy recortan sus derechos y también sus ingresos más que ayer pero menos que mañana, mientras que estos de la cosa pública siguen tirándose los trastos a la cabeza para intentar convencer a la parroquia que los malos son los otros. Dificil tarea, señores políticos.


Hace unos meses conduciendo de camino a casa sorprendido por lo que veían mis ojos, dije ¡coño, un tío regando! No era una alucinación pero tampoco personal de ninguna administración. Resultaron ser un grupo de ecologistas los que, garrafa en mano, aliviaban la sed que sufrían desde hacía meses las plantas, muchas de ellas secas para siempre, porque el mantenimiento “es de los otros”, y eso por no hablar de la porquería que acumulaba el recorrido del tranvía.

La verdad es que las rotondas parecen junglas a juzgar por su aspecto y dejadez y se han convertido en vertedero patrimonio de la ciudad. Basta con darse un garbeo por “Bariloche” o por “Donantes” para sonrojarnos. Vaya tela, vaya tela…

Menos mal que el ayuntamiento haciendo  un “ejercicio de responsabilidad”  y dejando bastante clarito que “no es una competencia municipal porque la obra aún no está terminada ni recibida”, ha procedido a poner en estado de revista las zonas verdes del,  no sistema tranviario, algo que se me antoja va a necesitar de tiempo y dinero.

Lo que espero es que no se quede en simplemente una puesta a punto y que el mantenimiento empiece a hacerse a diario de una vez por todas porque, verán ustedes, señores de lo público, a los contribuyentes nos importa un carajo de quien es la obligación de, o la competencia en cuestión. Queremos ver limpia la ciudad y que los que nos visiten no nos saquen los colores por guarros crónicos. ¡Hagan el favor ya!

Tendrá que ser así

domingo, 12 de febrero de 2012

¡Que os den!

Ni la jodida crisis, ni los cinco millones de parados, ni los recortes sociales, ni el sueldo de los altos jerifaltes de la banca, ni la ola de frío siberiano, ni los recortes en la sanidad, ni la subida del IRPF, ni las bajadas de sueldo, ni la no convocatoria de oposiciones, ni el precio del gasoil, ni la reforma laboral, ni el precio del aceite de oliva, ni el escándalo de los eres falsos, ni la reforma en educación, ni las dificultades económicas, ni el tranvía de Jaén, ni la victoria de Rubalcaba frente a Chacón, ni el terrorismo, ni la inmigración, ni las pensiones.



Lo que realmente ha tocado la fibra sensible de los españoles esta última semana ha sido la sanción a Contador y la mofa, befa, escarnio e insulto hacia los deportistas españoles que un día si y otro también nos llegan desde Francia. Y es que una cosa es hacer una broma, aunque sea de mal gusto, y otra bien distinta es andar tocándonos los huevos a los españoles con lo de que los éxitos conseguidos por nuestra gente se debe a que aquí todos los que ganan algo es porque se dopan. ¡Y “un merde”! -creo que se escribe así-.

 A ver, envidiosos –me refiero a los franceses-. A pesar de  no contar con los medios de los que disponéis en “La France” para formar y entrenar al personal, los nuestros se lo curran a diario a base de trabajo duro, esfuerzo y sobre todo de mucho “courage” y pelotas, que de eso nos sobra por estos Lares, para hacer frente a quién se ponga por delante a la hora de competir en cualquier disciplina.

Y es que la historia es muy jodida para los gabachos, y a los datos me remito. Hace ya más de un cuarto de siglo que no ganan un “Tour”, desde 1985 para ser más exactos, mientras que los españoles en las últimas dos décadas hemos demostrado que a esto del pedal no hay francés que nos doble, al menos de momento.

En Roland Garros más de lo mismo. Nadal es el rey de la tierra batida parisina levantando hasta en seis ocasiones, y muy a pesar del público francés, “la Copa de los Mosqueteros”, y vamos a por una séptima en cuatro días. El último tenista galo en hacerse con tan preciado trofeo lo consiguió en el año 1983. Ya se han hecho algunas vasijas de arcilla desde entonces. Y lo peor de todo para el deporte francés es que a los nuestros todavía les queda pólvora suficiente como para ganar unas cuantas batallas más.

Por cierto, hablando de batalla y parafraseando a mi compadre Antonio Agudo, a los galos solo les queda decir que cuando les dimos para el pelo a las tropas de Napoleón hace dos siglos en Bailén fue porque el General Castaños y sus tropas iban dopados. Oír para creer.

Como esto de los idiomas no se me da demasiado bien os lo voy a decir muy clarito. En ESPAÑOL, para que nos entendamos. Son solo tres palabras, ocho letras dedicadas a todos los que dudan de la limpieza del deporte español. ¡Que os den!

Tendrá que ser así.

* Artículo publicado en Diario Ideal el domingo 12 de febrero de 2012

domingo, 15 de enero de 2012

Vándalos

Muchas veces me pregunto qué narices les pasa a algunas personas para que la única manera con la que son capaces de divertirse sea molestar, de manera sistmática, a todo hijo de vecino y destrozar cuando les viene en gana el mobiliario urbano que con tanto esfuerzo luego tiene que reponer el Ayuntamiento de turno que, seguro, no está precisamente para muchos gastos que digamos.



Primero les dio por los contenedores de cartón o de vidrio a los que pegaban fuego como si de una gracia se tratase sin pensar en las graves consecuencias que pueden acarrear sus actos. En alguno de esos valientes lances que estos insensatos han llevado a cabo, seguramente sacando pecho y vacilando con los colegas de lo machotes que eran cuando encendían el mechero para la bromita, el coche de un particular se vio seriamente perjudicado y gracias a la rápida intervención de los bomberos el asunto no pasó a mayores.

Más tarde fueron las papeleras y las jardineras del centro de  la ciudad las que sufrieron los caprichos y la ira de estos vándalos sin control que además se creen unos artistas del pincel como pretenden demostrar con las pintadas que, un día si y otro también, hacen en parques infantiles, fachadas y edificios varios sin importarles un carajo el valor arquitectónico o patrimonial que estos puedan tener. Sus “grafitis” son cojonudos y, que duda cabe, vienen a engrandecer la belleza nuestros pueblos y ciudades. Son especialistas en destrozar y llenar de mierda los pocos parques infantiles que estos de lo público han sido capaces de hacer en las últimas décadas, privando a nuestros hijos y al resto de la parroquia de su disfrute, y eso por no hablar del derecho al descanso del personal  que esta tribu se pasa por el arco del triunfo.

Muchos son los vecinos que observan impasibles desde sus balcones o agazapados tras la cortina del salón de sus casas como campan a sus anchas haciendo “picón” –que se dice en mi pueblo-  todo lo que encuentran a su paso. Gentes de bien que no se atreven a denunciar lo que están viendo en ese momento por miedo a que la tomen con ellos. El pánico les vence y les impide levantar el teléfono para llamar a las autoridades  competentes para que les pillen infraganti y se les acabe la tontería, al menos por esa noche.

La colaboración ciudadana es absolutamente imprescindible para acabar con esta lacra, pero la aportación de las administraciones no lo es menos. Se necesita más presencia policial en las calles a ciertas horas para que al menos sepan que aquí hay unas normas mínimas de civismo y educación que todos debemos respetar.

Afortunadamente son solo un puñado y más tarde o más temprano se acabarán aburriendo, o les terminarán pillando. Seguro.

Tendrá que ser así


*Artículo publicado en DIARIO IDEAL el domingo 15 de enero de 2012


lunes, 19 de diciembre de 2011

Qué tiempos aquellos

Qué tiempos aquellos en los que te juntabas en Navidad en casa con un  par de jamones de pezuña negra, tres cajas de mantecados, un par de tripas de lomo embuchado del bueno, varias botellas de vino de Ribera y otras tantas de Rioja, y raro era si no te echabas en el maletero del coche unos pack de cervezas Cruzcampo Especial Navidad.
  

Eran tiempos de bonanza en los que tenías tantas invitaciones por Navidad para sentarte en una mesa a referir con los compañeros que era imposible cumplir con todos los compromisos.

Que si un sindicato te regalaba un salchichón ibérico, que si otro un queso de Argamasilla de Alba, que si los del bando contario te obsequiaba con un excelente Aceite de Oliva Virgen Extra de Jaén, por supuesto. Incluso hubo quien te apañaba un equipo informático por entregas anuales. Vamos, una pasada.

Hoy, la cosa está tan sumamente jodida que apenas si consigues juntar encima de la mesa unas tarjetas con las correspondientes felicitaciones navideñas. Si acaso unos e-mail y gracias.

Lo de las comidas pasó a convertirse en una copichuela de vino cabezón acompañada de unos platos de queso y jamón para 12 comensales y fritangas variadas, para terminar transformándose en un desayuno a base de café de puchero aguado y pastas del híper de turno, para al final quedar en nada.

La comida de empresa ha tenido que ser sustituida por unos biscúteres, que en la mayoría de los caso se pagan los currantes, mirando de reojo al compañero gañotero, ese que cuando llega la hora de pagar coge las de Villadiego y se va a mear por tal de no poner los diez “leurones” a los que toca, como el resto de la tropa. Los hay de una jeta tremenda.

Así que el que este año quiera peces que se moje el culo. Los mantecados habrá que comprarlos al peso. La gamba dejará de ser blanca y de Huelva y habrá que apañarse con una arrocera que dé el pego y satisfaga nuestro deseo. El vino, un Ribera tal vez, pero que no pase de los cinco euros. El jamón será serrano, cuarto y mitad, cortado en máquina, que lo de ibérico cortado a cuchillo nos viene grande. El queso ya no podrá ser como aquel que nos mandaban de Argamasilla de Alba. Una cuñita de algún curado en oferta nos vendrá de lujo.

Se acabo la fiesta señores. Ahora toca apretarse el cinturón un poco más  y apañarse con lo que hay y dar gracias cada mañana al levantarnos por no ser uno de los cerca de cinco millones de parados, de los cuales muchos de ellos ni siquiera podrán comer gamba arrocera ni jamón serrano de oferta, de no ser que alguien les siente en su mesa para celebrar la Navidad.

En fin señores, que tal y como está el patio navideño, tendrá que ser así.

*Artículo publicado en Diario IDEAL el domingo 18 de diciembre de 2011

jueves, 15 de diciembre de 2011

Navidad a medias

Definitivamente parece que los españoles estamos abocados a celebrar una Navidad a medias. Es lo que hay con la que nos está cayendo encima, y lo que aún está por caer si nos ceñimos a la realidad de un país al borde del abismo. Estamos con el agua hasta el mismísimo pescuezo y vivimos con la lógica preocupación de que siga subiendo el nivel y nos acabemos ahogando con nuestra condenada prima de riesgo.


Y es que así no hay quien se atreva a nada o casi nada. Los ayuntamientos se ven obligados a recortar también en Navidad en gastos que hasta hace unos años eran imprescindibles para que las calles se llenaran de luz y color con el objetivo de  convertirlas en grandes centros comerciales que atrajesen a gentes de otros lares para hacer sus compras en la época de consumo por excelencia.
Muchos de nuestros pueblos y ciudades lucirán a medias.  Los consistorios no quieren ni pueden gastar lo que no tienen, y las empresas tampoco se fían no vaya a ser que se queden colgadas, otra vez.
En los hogares de millones de españoles pasará algo similar. Se terminó lo de poner encima de la mesa todo tipo de manjares aunque solo sea por una vez al año sin tener en cuenta que luego llegaría la jodida cuesta de enero.
Este año habrá que conformarse con lo que buenamente uno pueda. Si hay deseo de marisco, tendremos que echar mano de un kilito de gambón mediano que sale bien de precio y no está mal de sabor, ya que el bolsillo no da para gamba blanca de Huelva, y el jamón tendrá que ser paletilla este año, y serrana,  que lo de ibérica se nos escapa del presupuesto.
Sin embargo no podemos dar la espalda a la realidad. Miles de familias no tendrán nuestra suerte y a duras penas pueden poner un plato de comida encima de la mesa a diario para alimentar a sus hijos. Se les acumulan las deudas y la amenaza de terminar en la calle con una mano delante y otra mano atrás -que se dice en mi pueblo-  es tan real como la vida misma. Estos son los motivos por lo que les digo que esta será una Navidad a medias, en la que una parte está llena de alegría por lo que significa esta, y  otra parte contiene el  pellizco en el estómago y el miedo en el cuerpo por la incertidumbre.
Por eso este año hemos de ser más solidarios que nunca con los que más lo necesitan. La labor de organizaciones como Cáritas, Banco de Alimentos, Manos Unidas o Cruz Roja por mencionar solo a alguna de ellas, es fundamental para estas familias. Nuestra solidaridad también.
Les pido que no olviden que los ancianos y los niños son los más perjudicados de esta crisis y sobre todo les pido que sean solidarios esta Navidad. Dibujemos entre todos una sonrisa en la cara de los más necesitados. Juntos podemos. Seguro.
Tiene y tendrá que ser así.
* Artículo publicado en Diario IDEAL el domingo 11 de diciembre de 2.011

martes, 15 de noviembre de 2011

60.397

A principios del mes de abril publiqué en este mismo espacio un artículo de opinión titulado “55.748” en el que afirmé que resultaba difícil caer más bajo. Me equivoqué. El tiempo me ha ido quitando la razón, mes a mes, con unas cifras de desempleo que han ido creciendo, a pesar de que nuestros dirigentes políticos negaban la evidente asegurando que el paro no se acercaría jamás a los cinco millones de parados. ¡Tururú!.


Ahí andamos, rondando unas cifras históricas en este país y por ende en esta provincia, que han venido a dar otra patada en el culo de muchos jienenses. Un nuevo bofetón a 2.754 personas, cada una con su historia, que se suman a la temida cola del paro y con un panorama francamente complicado a la hora de tirarse a la calle a buscar tajo tal y como están las cosas. Estos datos sitúan a Jaén en la lamentable posición de ser la provincia andaluza donde más empleo se ha destruido en el mes de octubre con un 4,78 por ciento más que en septiembre. Respecto al mismo periodo de 2.010 el dato es aun más catastrófico situándose e el 9,3 por ciento.

En total son ya 60.397 los desempleados afiliados por narices al INEM en una provincia especialmente castigada por la jodida crisis y por estos de lo público que poco o muy poco han hecho hasta ahora para sacarnos de este pozo al que no se le ve fondo. Los últimos datos que hemos conocido por parte de la EPA referentes al tercer trimestre de 2.011 indican que en Jaén hay 90.600 parados y una tasa de desempleo que supera ya el 30 por ciento. Los datos tiran de espaldas al más optimista, si es que queda alguno a estas alturas.

Desgraciadamente nos estamos acostumbrando a ser cabeza de ranking en esto del paro por estos lares, y lo peor de todo es que la recuperación económica tardará bastante en asomar por el horizonte jienense por lo que mucho me temo que esta vez si se puede caer más bajo aún. Así de claro. Insisto, lo peor está por llegar, si bien es cierto que lo mejor, también. Ya veremos.

Y mientras tanto estos de lo público siguen mitineando de cara al 20 N gastándose cantidades indecentes de dinero en estadios, moqueta y banderitas con eslóganes para dar color al temario en cuestión y parecer que son mejores que los otros. En algunas ocasiones lo hacen con un discurso para tontos basado en promesas prometidas una y mil veces y nunca llevadas a cabo, aunque una cosa es que nos quieran tomar por tontos y otra bien distinta es que lo seamos.

Se acerca el momento de mostrar, ahora si, nuestra indignación con los unos y también con los otros. La cita es el domingo 20 de noviembre. Nos vemos en las urnas

Tendrá que ser así.

* Artículo publicado en Diario Ideal el domingo 13 de noviembre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

¿Qué coño he hecho con mi vida?

La verdad es que mientras escribo esta líneas no puedo dejar de pensar en qué coño he hecho con mi vida. ¡Yo tenía que haber sido, mínimo, consejero de un Banco o una Caja! ¡Eso si que es un chollazo y no la pensión que me quedará si algún día consigo con el sudor de mi frente llegar a ganarme la jubilación después de trabajar toda mi vida!


Que con la que está cayendo en este país y con las fatiguitas que están pasando cerca de cinco millones de personas, cada una con su historia, algunos señores por mucho que hayan currao y muy inteligentes que sean se lo lleven calentito como si no costara, manda bemoles. Y lo peor de todo es que nadie ha hecho nada por poner remedio a esas “jubilaciones” millonarias pagadas en buena parte con dinero de todos los españoles. ¡Ahí. Con dos cojones! -con perdón-  que se dice en mi pueblo.

Los de mi especie tenemos que batirnos el cobre a diario durante décadas para que nos quede una paguica arreglá que nos permita llegar a fin de mes haciendo una y mil filigranas para que todo nos cuadre, y si sobra un duro ir juntándolo en la hucha de los crios para irnos unos días a Benidorm en uno de esos viajes del Inserso a comer rancho en un hotel de tres estrellas más trillao que la moto un hippie y a bailar los pajaritos de María Jesús en algún chiringuito del Levante.

Sin embargo algunos jerifaltes de la banca española se embolsan cantidades indecentes de dinero con indemnizaciones que te quitan el hipo del tirón. Y a los datos me remito. No hace falta nada más que dar un repaso a las últimas prejubilaciones con indemnizaciones que se aproximan a las dos docenas de millones de euros y que se van a repartir unos tipos muy respetables de no se que Caja o Caixa. Y claro, pasa que a uno se le hincha la vena del cuello cuando ve que muchas de esas indemnizaciones se hacen efectivas gracias a las ayudas que el sector recibe generosamente y con el beneplácito del Gobierno de parte de todos los españoles.  Es o no es para gritar a los cuatro vientos aquello de “que paren el mundo que yo me bajo”. 

Pero aquí no acaba nuestra ruina ahora que los expertos en la materia aseguran que la España de los cinco millones de parados entrará en recesión en menos que canta un gallo. A lo que nos cuesta la banca, hay que sumar lo que nos cuestan muchos de nuestros políticos. Estos de lo público a los que, si no me equivoco, les basta con ocupar un sillón y tener un coche oficial con chofer para ellos solitos y cotizar de esta manera unos 80 meses para asegurarse, así, directamente, el 80 % de la jubilación máxima que marcan las leyes. Si la cosa les va más o menos bien y aguantan en el sillón nueve años se llevan el 90% y si curran 11 añicos les queda el 100%. Llegados a este punto me pregunto por segunda vez ¿Qué coño he hecho con mi vida? ¡Yo tenía que haber sido banquero o uno de estos de lo público, como mínimo! 

Son más listos que nosotros. Donde va a parar. Muchos de ellos antes de dejar en manos de otros el poder se han encargado de blindarse jubilaciones y de dejar embargadas las de millones de españoles que ven como su futuro es más incierto conforme pasan los días. 

Esta jodida crisis nos esta asfixiando. Y muchos de nuestros políticos también. La pregunta es: ¿hasta cuando lo vamos a seguir permitiendo? Hay que acabar de una vez por todas con el despilfarro de nuestras administraciones o estos manirrotos de lo público acabarán con nosotros y con nuestro bienestar. 

Muchas veces me pregunto si esto, realmente, tendrá que ser así.

Artículo publicado en Diario Ideal el domingo 9 de octubre de 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

Que grande eres amigo Santi, que grande eres

Los próximos días 30 de septiembre y 1 de octubre, el bueno de Santi Rodríguez vuelve a reunir en Jaén a un buen puñado de amigos para repartir unas risas solidarias y contribuir con ellas a que la Asociación Síndrome de Down de Jaén pueda seguir desarrollando su actividad con cierta tranquilidad, que la cosa está muy mala.

Aplaudo desde aquí la labor de María Dolores Gómez, presidenta de la Asociación, que desde hace ya dos largas décadas se viene rompiendo la cara con la vida para que las personas con Síndrome de Down tengan los mismos derechos en esta sociedad que cualquier otra persona. ¡Ole ahí tus narices, María Dolores¡.

El caso es que gracias a gente como Santi, asociaciones como la que preside María Dolores pueden seguir día a día desarrollando todos los proyectos que con tanto trabajo y esfuerzo desinteresado llevan a cabo las personas que forman parte de las mismas.



Hace ahora tres años que Santi Rodríguez decidió ser el Embajador del Síndrome de Down en Jaén y poner todo su trabajo encima de la mesa para que cada año el Festival Solidario que apadrinan sus mejores amigos, sea uno de los ejes que hace que el engranaje de la asociación no pare de funcionar.

Con la gracia y el arte del que hace gala, nuestro paisano ha conseguido traer hasta la capital a algunos de los mejores monologuistas de este país para que colaboren con la causa a cambio del eterno agradecimiento de los jienenses y sobre todo de la Asociación de Síndrome de Down de Jaén. Y lo mejor de todo es que algunos de esos humoristas nada más terminar el festival cogen a Santi del hombro y le dicen alto y claro “el año que viene, yo vengo otra vez”, como es el caso del fenómeno de Manolo Sarriá que repite por tercera vez. ¡Que arte señores, que arte!.

Humor y deporte se unen de la mano en apoyo del Síndrome de Down. Ahora nos toca a nosotros llenar el próximo día 30 las butacas del Teatro Infanta Leonor de Jaén, teatro que, por cierto, ha sido cedido por el Ayuntamiento de Jaén colaborando de esta manera con esta causa solidaria.

Las risas están garantizadas gracias a la presencia del actor y presentador Alfredo Díaz; Arturo González Campos, antiguo guionista del Club de la Comedia; Sergio Fernández “El Monaguillo”; el humorista Manolo Sarriá; el ilusionista Rubén Vilagrand; Bermúdez, cómico y gran referente del Club de la Comedia; Gisela, cantante de la primera edición de O.T; y como no, nuestro querido Santi Rodríguez. Cartelazo de lujo para una noche solidaria.

Y si las agujetas que nos provoquen las risas de estos fenómenos nos permiten articular movimiento alguno, el sábado día 1 de octubre, nos calzaremos las John Smith para papelear un rato y echar una jornada familiar en las instalaciones de Plenarium en Entrecaminos con Santi y su amigos. ¿Es o no es un planazo para el fin de semana?.

Que grande eres amigo Santi, que grande eres. Que Dios te de fuerzas y salud para que sigas siendo durante muchos años el Embajador del Síndrome de Down y de tus “pepones” y tus niños en Jaén.

Espero y deseo que el seguimiento sea total y que Síndrome de Down de Jaén consiga recaudar fondos suficientes para seguir amueblando su nueva sede que con tanto trabajo y esfuerzo María Dolores y su equipo lograron levantar no con pocas dificultades.

Tendrá que ser así.

Artículo publicado en Diario Ideal el lunes 26 de septiembre de 2.011

lunes, 8 de agosto de 2011

Me gustan los lunes

Es posible que no tenga perdón, dependiendo de quien me juzgue, pero me gustan los lunes. No puedo evitarlo. El lunes es sin lugar a dudas uno de los mejores días de la semana. Lo digo en serio.

Me gusta subir las persianas a las seis de la mañana y ver como amanece el lunes después de un largo, largísimo y estresante fin de semana en el que uno se deja atrapar de lleno por la desidia del sofá y el mando a distancia mientras pasan las horas frente al televisor zapeando en busca de algo interesante que ver ahora que en agosto la ciudad duerme en su letargo veraniego bajo unas temperaturas poco soportables y con poco o muy poco que poder hacer por estos lares, gracias a las iniciativas y las brillantes ideas de nuestros gobernantes.


Es por eso que cuando el lunes asoma por el horizonte todo cambia. Vuelve el olor a madrugada y el canto del gallo a la salida de mi pueblo por la carretera de Baños. Me cruzo como cada mañana con mis compañeros de viaje mientras me dirijo al tajo y el aroma a café recién molido y a pan recién horneado inunda todos nuestros sentidos.

Vuelve el buenos días al vecino que madruga contigo cada jornada y el saludo al tipo que cada amanecer sale ha practicar algo de deporte por unas calles que comienzan a llenarse de vida mientras le ladra algún perro vespertino a su paso por sus dominios.

Con el lunes vuelven las tertulias a la radio y al café de la esquina donde se habla estos días de la maldita prima de riesgo y del partido que jugarán  Madrid y Baça el próximo domingo mientras estos de lo público continúan a lo suyo, es decir vacacioneando como si aquí no pasara nada.

Me alegra volver a ver a mi vendedor de la ONCE en la esquina de Mesones como cada mañana y  a la mujer que reparte el correo con su matinal sonrisa, como en ella es habitual.

Es el lunes un día para el reencuentro con la rutina lejos del solitario fin de semana sin liga en el que las cadenas suelen sacar lo peor de su archivo cinematográfico para castigarnos con verdaderos en infumables bodrios del celuloide.

Menos mal que nos quedan las horas compartidas con la familia, la radio y algo de lectura para sobrellevar la ansiedad que nos produce la reflexión y el análisis que nos ofrece el fin de semana sobre lo que está pasando a nuestro alrededor y lo que aun está por llegar por la inoperancia, la torpeza y la prepotencia de muchos de esto de lo público que siguen en estado de hibernación sin afectarles un carajo nada de lo que aquí pasa.

Además, sin no fuera por los lunes, no me gustarían tanto los viernes. Que le voy ha hacer, soy animal de rutina.

En fin, tendrá que ser así.


viernes, 5 de agosto de 2011

Vaya tela con la prima

Por más que uno busca y rebusca no hay manera de encontrar una noticia positiva que nos sofoque la angustia que provoca la actual situación de la economía y que nos trae cabeza por esta parte del país. Solo hay que mirar la tasa de paro que registran localidades como Bailén o la más que delicada situación de centenares de trabajadores de la finiquitada Santa Motor de Linares y de un anunciado Plan de Futuro que no termina de despejar las incógnitas del mañana y que aun no ha prejubilado -seis meses después de su presentación a bombo y platillo a falta de Banda Municipal en el Salón de Plenos del ayuntamiento de la localidad-  a los trabajadores a los que prometieron que su futuro y el de sus familias estaba resuelto gracias a sindicatos y a Junta de Andalucía. Hoy casi todo está en el aire.


Por su parte los olivareros jienenses acumulan pérdidas de más de 1.200 millones de euros y la falta de rentabilidad del aceite es ya el principal lastre para la recuperación. Otra bofetada a una provincia como la de Jaén castigada por el olvido de las administraciones, y lo peor de todo es que todos los indicativos marcan una evolución negativa que apuntan claramente a la baja. Con este panorama ya me contarán.

La caída en la venta de coches en el mes de julio es casi histórica y deja a muchos de los concesionarios de la provincia tocados y con una vía de agua que les llega ya hasta el cuello. La construcción sigue paralizada ya que hay stock para rato, y si no pregunten en su bancos que igual un préstamo no les da pero fijo que si buscan piso el catalogo de viviendas que tienen en sus oficinas es más gordo que el de la nueva temporada del Ikea.

Y a todo esto hay que sumar que nuestra prima de riesgo sigue engordando la muy canalla alcanzando esta mañana otro dato tan terrorífico como histórico llegando a los 420 puntos básicos. Vaya tela con la prima. A ver si alguien le da un par de valerianas y un valium para que se relaje y nos deje vivir en paz al resto de la familia.

Tendrá que ser así

martes, 12 de julio de 2011

Las fiestas de mi barrio

Hoy he caído en la cuenta de que ya han empezado las fiestas de mi viejo barrio. De manera automática me han venido a la mente miles de recuerdos, de imágenes de mi adolescencia en los que aquellas fiestas eran un verdadero acontecimiento que celebrábamos la pandilla por todo lo alto.
Recuerdo como si fuera ayer las competiciones de fútbol o baloncesto donde los equipos del barrio nos jugábamos el tipo como si de la final de la champions league se tratase. Centenares de vecinos rodeaban el viejo campo de fútbol al que el ayuntamiento y la asociación de vecinos le echaban unos camiones de arena para que el “terreno de juego” estuviese algo más llevadero de lo habitual. Aplaudían con euforia cada jugada, cada despeje y cada gol de su equipo como si de un triunfo de la selección del mítico Arconada se tratase. Aquello sí que era un verdadero acontecimiento, sí señor.

Imagen propiedad del portal www.linares28.es
Luego estaban los campeonatos de tute y dominó en los que los más viejos del lugar pasaban horas sentados delante de una mesa y un mantel mientras se fumaban unos ducados y se tomaban unos chatos de vino pendientes de que el contario no les hiciese fullería. Que arte.
Por las mañanas nos apuntábamos en grupo a las carreras de sacos o al juego de la cucaña en el que solo unos pocos conseguían llegar a lo más alto del palo al que antes se había impregnado de todo tipo de grasas para que su escalada resultara misión complicada.
Llegada la noche, unas fichas para los coches de choque nos ponían de nuevo las pilas antes de ir a la plazoleta donde el Willy`s tenía su equipo de música listo y a punto para hacernos ver el amanecer después de disfrutar de la actuación de la orquesta de turno mientras nos marcábamos unos bailes a consta de la Década Prodigiosa, los Tequila, Tino Casal, Miguel Ríos, Mecano, o los Leño. Aquello sí que eran verbenas.
Lo bueno de aquellos tiempos era que a los vecinos nos les importaba estar cuatro o cinco días sin pegar ojo por culpa de las fiestas de su barrio, del cojonero tío de la tómbola y sus muñecas chochonas, y de la música de Blanco y Negro hasta el amanecer. Que fiestas las de aquellos años. Todo eran ojeras, pero con buen rollo y armonía.
Hoy, como todo, las fiestas de muchos de nuestros barrios han cambiado. Ya no son lo que eran. Ya apenas hay competiciones deportivas. Los chavales se quedan en sus casas al fresco del aire acondicionado mientras tuitean o feisbuquean con su ordenata sin saber lo que se están perdiendo al pasar de aquellos juegos de entonces con los que crecimos y nos divertimos toda una generación. Los vecinos ya no aguantamos el zumbido de un mosquito que al día siguiente hay que madrugar con lo que la música hay que apagarla prontito porque si no nos levantamos de un humor de perros.
Son nuestros hijos los que hoy prefieren hacer botellón en lugares inhóspitos y llenos de mierda, a disfrutar de unos bailes y unas risas con sus colegas y con el resto de los vecinos a los que, seguro, apenas conocen, si acaso de algún “buenos días”, por educación. Eso de compartir pista de baile con sus viejos y sus vecinos no les mola.
Lo peor de todo es que seguro que nosotros, sus padres, tenemos parte de culpa de que poco a poco se pierdan muchas de esas tradiciones en las que la convivencia y el respeto al prójimo era lo más importante. A veces pasamos tanto de todo que se nos pasa por alto lo que a nosotros nos enseñaron un día nuestros padres. Una pena.
Tendrá que ser así.
*Arículo publicado en DIARIO IDEAL el martes 12 de julio de 2011


viernes, 24 de junio de 2011

Ya nada es como antes


Ya está aquí “la caló”. Llega como siempre sin previo aviso, si bien es cierto que se la esperaba en cualquier momento. Es lo normal a estas alturas del año. Lo que me llama poderosamente la atención es que en los telediarios sigan tratando el asunto del calor veraniego como algo extraordinariamente extraordinario. Anuncian para mañana temperaturas que en el Valle de Guadalquivir podrían alcanzar los 40 grados por lo que se activa no se que alerta por altas temperaturas. ¡Coño, pues como siempre por estas fechas!


Estamos en el sur y aquí, en Andalucía, de toda la vida cuando llega el verano, y con el “la caló”, toca sudar y dar vueltas en la cama durante las tórridas e interminables noches sin encontrar consuelo ni siquiera cuando uno sale a las seis de la mañana de casa para el tajo y el termómetro marca ya veintimuchos grados. Es lo que hay, que para eso es verano.

Ya nada es como antes, excepto lo del calor veraniego. Me acuerdo cuando mi abuela Mamalela nos preparaba el camastro en las calurosas noches de verano en las que el único consuelo que uno encontraba era darle un tiento de vez en cuando al botijo de barro colorao de Bailén mientras te mojabas la pechera con el agua que este sudaba e intentabas dormir a ratos a golpe de abanico, ya que lo tener un ventilador en el salón comedor era de gente adinerada. Todo un lujo. Era lo que había.

Los días de vacaciones una vez terminaba el colegio los pasábamos mojándonos el culo con una manguera o en un barreño de acero en el patio de la casa donde chapoteábamos con nuestros primos, y comiendo polos flas -en mi pueblo se decía sin “h”- de fresa de dos duros imposibles de tomar sin que parte del flas se derritiera y chorreara hasta el fondo del envoltorio y que cuando te lo querías beber te ponías la camiseta de Mazinger Z echa un asco, gracias a lo cual terminabas llevándote un pescozón de parte de tu madre.

Con el paso de los años nos hemos vuelto unos señoritos de cuidao donde ya no cabe dormir a pata suelta tirao en el suelo del pasillo con una manta como colchón y una almohada, sin más. Hemos cambiado el agua del botijo por agua mineral natural baja en sodio y mineralización débil, y el abanico por el Eco Climatizador multi splits con tres velocidades y función purificadora de aire con iones que proporciona oxígeno activo para limpiar el aire. Casi ná.

Lo de bañarse a golpe de manguera y barreño ya no se lleva. Ahora nos refrescamos en la piscina de la urbanización o de la parcela cuidándonos muy mucho de hacer la digestión antes de mojarnos la nuca y las muñecas y nos pringarnos hasta las cejas de protector 50, que el sol quema que achicharra últimamente por lo de la, literalmente, jodida capa de ozono.

Los polos flas no saben como antes y por eso ahora compramos bombones de chocolate blanco y cucuruchos de nata con corazón de chocolate y virutas de galleta del Mercadona que están mucho más ricos. Donde va a parar.

Pero ya llegará diciembre y los telediarios sacarán entonces a un tipo en Navacerrada al que le estará cayendo una nevada del carajo y donde el aire gélido del invierno le cortará la cara mientras este dice micrófono en mano, que hace mucho frío y que para las próximas horas seguirá nevando y las temperaturas seguirán bajo cero, por lo que se recomienda el uso de cadenas en la zona. Vamos, lo normal de diciembre en Navacerrada.

En fin… Tendrá que ser así.

* Artículo publicado en DIARIO IDEAL el viernes 24 de junio de 2011

viernes, 10 de junio de 2011

Aquí no pasa nada

Primero fueron los gabachos los que nos volcaban los camiones de fresa de Huelva en sus fronteras, y aquí no pasó nada. Luego llegó la gripe A, las vaca locas y la gripe aviar. Después, la crisis se asomó a nuestra ventana y le gustó tanto el ambiente que la muy jodida decidió quedarse a joder. Y ahora llega la crisis del pepino para terminar de amargarnos, por ahí, la vida a los españoles, gracias a la ligereza con la que el Gobierno Alemán trató el tema de la intoxicación que ya a costado la vida a demasiadas personas y que afecta a otro par de millares, apuntando y señalando a nuestros agricultores como culpables de la desgracia. Lo peor de todo es que de momento, aquí, en España, no pasa nada.



El Gobierno no quiere o no sabe como tratar el asunto. A pepinazos deberían de haber abierto nuestros mandamases las puertas del Gobierno germano exigiendo una disculpa pública e inmediata; indemnizaciones para nuestros productores que han visto como sus negocios se van a pique por la ineficacia de quienes deben de coger al toro por los cuernos; y como no, la dimisión de los que, sin constatar de donde provenía realmente el brote de Escherichia coli, señalaron con su dedo acusador al pepino español como culpable de la intoxicación y las muertes de estas personas.

Conste que siempre que haya casos de intoxicación alimentaria, o se sospeche que pueda haberlos, los gobiernos tienen la obligación de actuar rápido, con mano firme, pero asegurándose siempre de que sus declaraciones son fidedignas y que están fundamentadas, ya que el impacto que estas pueden tener de cara a la sociedad pueden tener consecuencias irreversibles.

Una vez se suelta el pepino ya no hay marcha atrás. El daño ya está hecho. El miedo a que te pase a ti hace que automáticamente te protejas y crees a tu alrededor una barrera protectora que evite el contagio. Es lo normal. Pasa casi siempre.

Para colmo de nuestra desgracia, Rusia decide que por sus fronteras no pasa ni una sola hortaliza española. La misma suerte corren los productos procedentes de Alemania y mientras, los rusos se piensan si hacen lo mismo con los productos del resto de los estados que componen la Unión Europea.

Total, que aparte de la tensión que se mastica entre las diplomacias de España y Alemania, los agricultores españoles pierden pasta como si no costara. Unos 200 millones de euros por semana en ventas a causa del “pepinazo”. Eso sin contar que el tomate y la lechuga forman parte también de la lista negra de las autoridades alemanas. Y aquí no pasa nada, señores.

Mientras tanto en Alemania se siguen dando palos de ciego. Una vez descartados los pepinos andaluces y en su búsqueda de un culpable que tape sus vergüenzas e ineficacia en este asunto, dicen haber encontrado la causa de la intoxicación en una plantación de brotes de soja que producen en su propio país. Los dirigentes alemanes se vuelven a equivocar. Y aquí no pasa nada.

A todo esto, en una taberna de Linares, de nombre “El Rincón Minero”, sus dueños han decidido plantar cara a las acusaciones de los germanos y se solidarizan con los agricultores andaluces en general y almerienses en particular, premiando a todo el que quiera pasar por su barra a lo largo de esta semana con un chupito de gazpacho andaluz con todos su ingredientes. Es decir; pepino andaluz, tomate andaluz, agua, aceite de oliva virgen extra de Jaén, vinagre andaluz, sal y pan andaluz, para demostrar que aquí en España, no pasa nada de nada por consumir pepino andaluz.

Tendrá que ser así.

* Artículo publicado en Diario Ideal el viernes 10 de junio de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

Vaya papeleta

Ni el tranvía, ni las obras de los barrios, ni la nueva plaza de Santa María, ni una a veces forzada sonrisa amable, ni tan siquiera la escoba de plata han sido créditos suficientes para que el PSOE y su cabeza de lista y alcaldesa ya en funciones de la ciudad, Carmen Purificación Peñalver consiguiera en las urnas llevarse el gato al agua y conseguir el voto de confianza que la mayoría de los jienenses tampoco le otorgó hace ahora cuatro años, por lo que se vio obligada a gobernar la ciudad gracias a los favores de IU.


Han sido cuatro años muy duros en el seno del equipo de gobierno en coalición en los que hubo varios conatos de divorcio que al final no se consumaron por los intereses de los unos y también de los otros. Los votantes han hecho de juez con su voto y han dictado sentencia otorgando una holgada e histórica mayoría absoluta al “Pepé”  cediendo así el bastón de mando a José Enrique Fernández de Moya.

A Fernández de Moya no sé muy bien si felicitarle o más bien compadecerme de él y de sus 15 concejales, porque han cogido una patata que más que caliente, está que arde y, la verdad, no hay por donde cogerla sin que uno se queme.

La principal papeleta con la que se encuentra es la delicada, difícil y maltrecha situación de las arcas municipales que están en un coma profundo del que no sabemos muy bien cuando va a despertar, si es que consigue hacerlo. Por si esto fuera poco, a la cebolla económica del consistorio se une un gasto aún por determinar por la apuesta, el capricho o como ustedes quieran llamarlo -que no necesidad, no se confundan- del trenecito que ya circula por las calles de la ciudad y que casi todos los especialistas y entendidos en materia económica tachan de no rentable en mayúsculas, después de hacer muchas cuentas. Vaya papeleta.

Por cierto que el PSOE devuelve al PP el favor: Los de izquierdas inauguraron el teatro de Nestares y el PP, y ahora Fernández de Moya puede hacer lo mismo con el proyecto estrella de Peñalver: El Tranvía. La pregunta es: ¿habrá inauguración con cortecito de cinta, o el futuro alcalde pasará del tema mientras maldice su suerte por la herencia? Ya veremos.

Ahora toca esperar para ver los primeros movimientos de los unos y también de los otros. La instrucción va a ser muy dura tanto para los que gobernarán a partir de ahora esta ciudad, como para los que han sido elegidos para hacer oposición. Seguro que alguno se queda en el camino.

Tendrá que ser así.

 *Artículo publicado en Diario Ideal el martes 24 de mayo de 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Quiero que me digas

Cinco en punto de la tarde.  Llaman al portero electrónico al que, por cierto, mi promotor puso un sonido molesto de narices. Me levanto del sofá más cabreao que Mourinho en una semifinal de la Champions contra el Barça para ver quien osa a interrumpir mi ansiada siesta. ¡No puede ser. Son ellos. Estos de lo público llaman a mi puerta!



Por si no tuviésemos bastante a la hora de comer con las cojoneras llamadas de las operadores de telefonía móvil e Internet ofreciendo sus servicios, sin yo solicitarlos, ahora los políticos, como si de vendedoras de Avon se tratase, llaman a mi puerta a la hora que saben que más o menos toda la familia suele estar por casa. Como si de inteligentes felinos se tratase, nos observan, están pendientes de cada moviendo, de cada detalle para atacar al futuro votante llegado el momento.

Quieren que conozca de primera mano cuales son sus propuestas de futuro para mí y para los míos. Quieren convencerme de que su programa electoral es mejor que el de los otros porque ellos dicen la verdad. Es curioso. Los otros me dijeron lo mismo de estos el día que pasaron por mi bloque.

Quieren mostrarse cercanos y preocupados por mis demandas e inquietudes. Quieren saber que pueden hacer para mejorar mi entorno, mi calle, mi pueblo. No hay problema, te lo explico en cuarenta y siete segundos y medio.

Toma nota, notas:

1.       Quiero que me digas e incluso me expliques ya que estás aquí,  por qué vienes ahora a mi casa cuando en los últimos cuatro años no se te ha visto el pelo por el barrio, ni de noche ni de día. Vamos, que aquí nadie te conoce.

2.       Quiero que me digas cuando voy a poder salir a pasear con mis hijas sin tener que estar esquivando mierdas de perro cada metro y medio y de paso, quiero decirte que a mi calle le hace falta una limpieza integral aunque solo sea de vez en cuando. Yo también pago mis impuestos, esos con los que tú y tus colegas cobráis a final de mes. No se te vaya a olvidar este detalle.

3.       Quiero que me digas cuando me vas a solucionar el problema del botellón en la puerta de mi cochera. Estoy hasta los bemoles de encontrármela hecha un asco cada mañana de domingo. De paso, échale un vistazo al parque de ahí abajo que está echo unos zorros y parece cualquier cosa menos un parque.

4.       Quiero que me digas que vas a hacer tú para solucionar lo del paro. Estoy viendo a gente, a vecinos míos y a muchos amigos que lo están pasando mal, muy mal por vuestra culpa y por la culpa de los otros, y eso no me gusta.

5.       Quiero que me digas si alguna vez te vas a poner de acuerdo con los otros para sacarnos de esta lamentosa situación en la que hoy nos encontramos, insisto,  por vuestra culpa (entiéndase por la culpa de todos estos de lo público. De los unos y de los otros, cada uno en su medida).

6.       Quiero que me digas, ya que estás aquí y tengo la oportunidad de decírtelo a la cara, por qué tú nunca tienes la culpa de nada y por qué la culpa es siempre de los otros. Igual y hasta me convences y termino dándote mi voto.

7.       Y por último, quiero que me digas por qué coño me molestas a estas horas. No te dijo tu madre que no hay que ir a casa del vecino a la hora de comer o de la siesta, que eso es de mala educación, o acaso eres sueco y a ti esto de la siesta no te suena de ná.

Espero haberte sido de ayuda. Buenas tardes.

Tendrá que ser así.

* Artículo publicado en Diario Ideal el viernes 20 de mayo de 2011